Cómo diferenciar el fibrocemento antiguo del nuevo
El fibrocemento ha sido durante décadas uno de los materiales más utilizados en el sector de la construcción en España, especialmente en cubiertas, bajantes, depósitos y elementos auxiliares.
Sin embargo, no todo el fibrocemento es igual. Existe una diferencia fundamental entre el fibrocemento antiguo, que contiene amianto, y el fibrocemento moderno, fabricado sin este componente hoy día tan peligroso.
Saber distinguirlos no solo es una cuestión técnica, sino también de salud.
Claves para identificar el fibrocemento antiguo y nuevo
Estas son las claves para identificar ambos tipos de material de forma general, aplicable a cualquier punto del territorio español.
La importancia de la fecha
El criterio más fiable para empezar a diferenciar el fibrocemento es el año de instalación o fabricación. En España, el uso del amianto quedó prohibido definitivamente en 2002, lo que marca un antes y un después.
Todo material instalado antes de esa fecha debe considerarse sospechoso. Si además se remonta a antes de 1990, la probabilidad de que contenga amianto es mucho más alta. Entre 1990 y 2002, el riesgo sigue existiendo, ya que todavía se comercializaban productos con amianto, aunque con ciertas restricciones.
Por el contrario, cualquier instalación posterior a 2002 debería estar libre de amianto, ya que el fibrocemento moderno utiliza fibras alternativas como celulosa o materiales sintéticos.
Conviene tener en cuenta un aspecto clave: las reformas parciales.
Un edificio antiguo puede tener elementos renovados y otros originales. Por eso, no basta con fijarse en la edad del inmueble; sino que es necesario analizar cada componente por separado.
Inscripciones y marcas: la pista más clara
Uno de los métodos más fiables para identificar fibrocemento moderno es buscar inscripciones en la propia placa. En concreto, la marca “NT” (Nueva Tecnología) indica que el material no contiene amianto.
Estas siglas suelen aparecer grabadas o impresas en la superficie, a menudo en la cara inferior o en los laterales. Su presencia es una garantía de seguridad en cuanto a composición.
En cambio, el fibrocemento antiguo normalmente carece de esta inscripción. Puede mostrar marcas comerciales antiguas, números de serie o incluso no tener ningún tipo de identificación visible.
Diferencias en el aspecto visual
Aunque a simple vista puede resultar difícil distinguirlos, existen ciertas características visuales que ayudan a diferenciar el fibrocemento antiguo del moderno.
- El fibrocemento antiguo suele presentar una textura rugosa, irregular, con pequeños poros o cráteres. Esta apariencia se describe habitualmente como “piel de naranja”. Además, en la parte inferior de las placas es frecuente observar un patrón cuadriculado, resultado del proceso de fabricación.
- Por otro lado, el fibrocemento moderno tiende a tener un acabado más uniforme y liso. Es común encontrarlo en distintos colores, ya que muchas placas actuales vienen pre-tratadas o pintadas de fábrica (rojos, verdes, grises claros, entre otros).
- Otra señal relevante aparece en las zonas deterioradas:
- En el fibrocemento antiguo si hay roturas o desgaste, pueden apreciarse pequeñas fibras o filamentos en los bordes, lo que indica la liberación del material interno.
- En el fibrocemento moderno, este comportamiento no es habitual.
El estado de conservación como indicador
El paso del tiempo afecta de forma distinta a ambos tipos de fibrocemento:
- El fibrocemento antiguo, especialmente si contiene amianto, tiende a degradarse con los años debido a la exposición a la intemperie:
- Es frecuente encontrar grietas, desmoronamientos, zonas con moho, musgo o líquenes.
- También puede liberar un polvo fino grisáceo al deteriorarse, lo cual es especialmente preocupante desde el punto de vista sanitario.
- En cambio, el fibrocemento moderno presenta una mayor resistencia al desgaste y no libera fibras peligrosas en condiciones normales, incluso con el paso del tiempo.
Otros elementos donde puede aparecer amianto
Aunque muchas personas asocian el fibrocemento únicamente con las cubiertas, lo cierto es que el
Por eso, la inspección no debe limitarse al tejado, sino abarcar diferentes partes de la vivienda o edificio.
En el caso de tuberías, por ejemplo, existe una diferencia curiosa: el sonido: Las conducciones antiguas de fibrocemento producen un sonido seco y sólido al golpearlas suavemente, mientras que las modernas de PVC generan un sonido más hueco y vibrante.
¿Es peligroso el amianto si no se manipula?
Una de las preguntas más frecuentes es si el amianto supone un riesgo cuando no se toca. En general, el material en buen estado y sin manipulación no libera fibras, por lo que el riesgo inmediato es bajo.
Sin embargo, con el paso del tiempo, el fibrocemento antiguo puede deteriorarse de forma natural. Factores como la lluvia, el viento o los cambios de temperatura pueden provocar la pérdida de cohesión del material, facilitando la liberación de fibras al ambiente.
Por ello, aunque no exista manipulación directa, un material muy envejecido puede representar un riesgo potencial.
¿Qué pasa si se respira amianto una vez?
Otra duda habitual es qué ocurre en caso de una exposición puntual. En términos generales, puede decirse que una exposición breve y aislada tiene un riesgo bajo, aunque no es completamente inexistente.
Las enfermedades asociadas al amianto suelen desarrollarse tras exposiciones prolongadas o repetidas, como las que se daban en entornos laborales. Aun así, cualquier contacto debe evitarse en la medida de lo posible.
Síntomas y efectos en la salud
El amianto está clasificado como elemento cancerígeno, y su peligrosidad radica en la inhalación de fibras microscópicas, las cuales pueden alojarse en los pulmones y provocar enfermedades con el paso del tiempo.
Entre las patologías más conocidas se encuentran:
- La asbestosis (fibrosis pulmonar): cicatrización el tejido pulmonar ocasionando dificultad respiratoria, tos seca y opresión torácica.
- El cáncer de pulmón: principal causa de muerte entre los trabajadores expuestos.
- El mesotelioma: cáncer raro y agresivo que afecta al revestimiento de los pulmones o del abdomen.
- Fibrosis pleural: engrosamiento de la pleura que puede limitar la capacidad respiratoria.
- Otros cánceres: cáncer de laringe, ovarios, gastrointestinales.
Los síntomas más habituales incluyen dificultad para respirar, tos persistente, dolor torácico y fatiga.
Un aspecto especialmente importante es el largo periodo de latencia. Estas enfermedades pueden tardar entre 20 y 40 años en manifestarse, lo que dificulta su detección temprana.
Recomendaciones finales
Ante la sospecha de fibrocemento antiguo, lo más importante es no manipular el material. No debe cortarse, romperse ni limpiarse de forma agresiva, ya que estas acciones pueden liberar fibras peligrosas.
Solo pueden proceder a la retirada del fibrocemento con amianto aquellas empresas inscritas en el RERA que cuenten con un plan de trabajo aprobado por la comunidad autónoma, en la que vayan a ejecutarse los trabajos.
Si existen dudas sobre la existencia de amianto o no, la única forma de confirmarlo es mediante un análisis de laboratorio realizado por profesionales especializados. Además, cualquier retirada debe llevarse a cabo por empresas autorizadas, siguiendo la normativa vigente en España.
En definitiva, diferenciar el fibrocemento antiguo del nuevo es una tarea que combina observación, conocimiento y precaución. La clave está en identificar señales como la fecha, las inscripciones, el aspecto y el estado del material, siempre priorizando la seguridad.
