Riesgos, soluciones y retirada del amianto
La uralita comenzó a utilizarse en España a principios de siglo XX, y durante décadas fue uno de los materiales más utilizados en la construcción. Su presencia todavía es habitual en naves industriales, cobertizos, garajes, granjas, viviendas antiguas y edificios agrícolas repartidos por todo el territorio nacional.
Aunque muchas personas utilizan el término “uralita” para referirse a cualquier tejado ondulado, en realidad se trata de placas de fibrocemento que, en muchos casos, contienen amianto.
El amianto fue muy utilizado por su resistencia, bajo coste y capacidad aislante. Sin embargo, con el paso del tiempo se descubrió que sus fibras podían resultar peligrosas para la salud cuando eran inhaladas. Debido a ello, su uso quedó prohibido en España a comienzos de los años 2000 y actualmente existen normativas específicas para su manipulación y retirada.
¿Qué es exactamente la uralita?
La uralita es un tipo de placa fabricada principalmente con cemento y fibras minerales. Durante muchos años estas fibras contenían amianto, también conocido como asbesto. Este material se empleó masivamente porque era resistente al fuego, soportaba bien la humedad y ofrecía una larga durabilidad en exteriores.
Las placas de uralita se instalaron sobre todo en cubiertas y tejados, aunque también podían encontrarse en depósitos de agua, bajantes, tuberías o cerramientos.
A día de hoy todavía existen muchas construcciones antiguas con este material en España, especialmente en zonas rurales y polígonos industriales.
Importante destacar que NO toda la uralita contiene amianto. Generalmente, las placas instaladas antes de 2002 sí pueden contenerlo, mientras que las fabricadas posteriormente suelen ser fibrocemento libre de amianto. Algunas incorporan incluso las siglas “NT”, que significan “Nueva Tecnología”, utilizadas para identificar materiales sin fibras peligrosas.
Una de las dudas más frecuentes es si la uralita resulta peligrosa simplemente por estar instalada.
En términos generales, el mayor riesgo aparece cuando el material está deteriorado o se manipula incorrectamente. Las fibras de amianto pueden liberarse al aire al romper, cortar, perforar o desmontar las placas.
Cuando estas fibras son inhaladas durante largos periodos de exposición, pueden provocar enfermedades respiratorias graves, como asbestosis, fibrosis pulmonar o determinados tipos de cáncer.
Por ese motivo, las autoridades sanitarias consideran el amianto un material peligroso.
Sin embargo, una cubierta de fibrocemento en buen estado no siempre supone un riesgo inmediato. El problema aparece principalmente cuando el tejado envejece, presenta grietas, desgaste por el clima o desprendimientos.
También puede aumentar el peligro durante reformas o trabajos realizados sin las medidas de seguridad adecuadas.
¿Cómo saber si un tejado tiene amianto?
En muchas ocasiones resulta complicado identificar si un tejado tiene amianto únicamente a simple vista. Como referencia general, puede decirse que si la cubierta fue instalada antes del año 2002 existe una gran posibilidad de que contenga amianto.
También pueden observarse características típicas de las placas onduladas antiguas utilizadas en naves y almacenes.
Aun así, la forma más segura de confirmarlo es mediante una inspección técnica o un análisis en laboratorio. Para ello, las empresas especializadas pueden tomar muestras siguiendo protocolos de seguridad y determinar si realmente existe presencia de amianto.
Es importante evitar la manipulación de las placas por cuenta propia para intentar comprobarlo. Taladrar, romper o mover el material sin protección puede generar una liberación de fibras peligrosa tanto para la persona que realiza el trabajo como para el entorno.
Normativa sobre uralita en España
En España, la comercialización y uso del amianto quedó prohibida oficialmente en 2002. Posteriormente, el Real Decreto 396/2006 reguló los trabajos relacionados con materiales que contienen amianto, estableciendo las medidas de seguridad necesarias para su manipulación y retirada.
Hoy en día, las tareas de desmontaje deben ser realizadas por empresas autorizadas e inscritas en el RERA, el Registro de Empresas con Riesgo por Amianto. Estas compañías cuentan con personal formado, equipos de protección y protocolos específicos para evitar la dispersión de fibras al ambiente.
Muchas personas creen que toda uralita debe retirarse inmediatamente por obligación legal, pero no siempre es así.
- Si el material se encuentra en buen estado y no existe riesgo de liberación de fibras, puede permanecer instalado bajo supervisión.
- No obstante, cuando el tejado está deteriorado, va a realizarse una reforma o existe peligro para la salud, sí es recomendable proceder a su retirada.
Cuando una cubierta antigua comienza a deteriorarse, existen diferentes alternativas dependiendo de su estado y del uso de la construcción:
- La solución más habitual suele ser la retirada completa del material y su sustitución por una cubierta nueva. Entre los materiales más utilizados actualmente destacan:
o Los paneles sándwich, muy valorados por su aislamiento térmico y facilidad de instalación.
o También son frecuentes las chapas metálicas, las cubiertas de policarbonato y los paneles imitación teja. - Otra opción utilizada en determinados casos es el encapsulado. Este sistema consiste en aplicar productos selladores que reducen la liberación de fibras y protegen temporalmente el material. El encapsulado puede ser válido cuando la uralita todavía se encuentra estable y no presenta daños importantes, aunque siempre debe realizarlo una empresa especializada.
- Algunas personas consideran cubrir la uralita con otra chapa o impermeabilizar el tejado. Aunque puede parecer una solución económica a corto plazo, no elimina el problema de fondo. El material antiguo seguirá deteriorándose con el paso de los años y posiblemente termine requiriendo una retirada completa más adelante.
Retirada de uralita y gestión de residuos
La retirada de amianto no puede realizarse de cualquier manera. El desmontaje requiere medidas de seguridad estrictas para proteger tanto a los trabajadores como al entorno. Las empresas autorizadas utilizan equipos de protección individual, sistemas de humectación y protocolos de embalaje específicos.
Una vez retiradas, las placas deben transportarse a vertederos autorizados para residuos peligrosos. Abandonar uralita en el campo, enterrarla o llevarla a puntos no autorizados constituye una infracción grave y puede generar contaminación ambiental.
Además del riesgo legal, el enterramiento incontrolado puede afectar al suelo y a las aguas subterráneas, ya que las fibras de amianto permanecen durante muchos años en el medio ambiente.
¿Qué hacer si tienes uralita en casa?
Aunque la uralita fue un material muy utilizado durante décadas, actualmente existen alternativas más seguras, eficientes y adaptadas a las necesidades de las construcciones modernas.
Si tienes un tejado antiguo de fibrocemento en una vivienda, nave o almacén, lo más recomendable es actuar con precaución. No conviene perforar el material ni intentar desmontarlo sin conocimientos técnicos. Tampoco se recomienda limpiarlo con herramientas abrasivas o maquinaria de presión.
Lo más adecuado es solicitar una revisión profesional para evaluar el estado de la cubierta y determinar si realmente existe riesgo. En muchos casos, una inspección permite decidir si basta con controlar el estado del material o si es necesario sustituirlo.
La retirada controlada y la correcta gestión del amianto son fundamentales para proteger tanto la salud de las personas como el medio ambiente en toda España.
