Fibrocemento y amianto: diferencias, riesgos y usos
El fibrocemento y el amianto son dos conceptos estrechamente relacionados con la construcción en España, pero no significan lo mismo. Durante buena parte del siglo XX se fabricaron placas, tuberías, depósitos y otros elementos de fibrocemento utilizando fibras de amianto como refuerzo. De ahí que todavía hoy ambos términos, junto con la palabra uralita, se utilicen muchas veces como si fueran sinónimos.
Sin embargo, existen diferencias importantes. El amianto es un mineral fibroso; el fibrocemento es un material de construcción compuesto por cemento reforzado con fibras; y Uralita fue una conocida marca comercial que fabricó numerosos productos de fibrocemento.
Además, no todo el fibrocemento contiene amianto. Los productos modernos se fabrican con fibras alternativas. El principal problema se encuentra en los elementos antiguos instalados en viviendas, comunidades, naves industriales, explotaciones agrícolas y otras construcciones, muchos de los cuales siguen presentes décadas después de su instalación.
Conocer las diferencias entre estos materiales, saber dónde se utilizaban y entender cuándo pueden suponer un riesgo permite actuar correctamente ante una cubierta, una bajante, un depósito o cualquier otro elemento sospechoso de contener amianto. Por ello, le daremos toda la información desde nuestra empresa de retirada de amianto en Aragón.
¿Qué es el amianto?
El amianto, también denominado asbesto, es el nombre que recibe un conjunto de minerales naturales de estructura fibrosa. Sus fibras presentan una elevada resistencia al calor, al fuego, a numerosos productos químicos y al desgaste, además de buenas propiedades aislantes.
Estas características, unidas a su bajo coste, hicieron que durante décadas fuese utilizado en numerosos sectores, especialmente en la construcción y la industria.
Existen diferentes variedades de amianto. Entre ellas se encuentran el crisotilo, conocido como amianto blanco; la crocidolita o amianto azul; la amosita o amianto marrón; así como la tremolita, la actinolita y la antofilita. En España, el crisotilo fue una de las variedades más empleadas en la fabricación de productos de fibrocemento.
El problema del amianto aparece cuando sus fibras pueden desprenderse del material que las contiene y quedar suspendidas en el aire. Son fibras extremadamente pequeñas que pueden ser inhaladas y llegar al aparato respiratorio.
Precisamente por los riesgos asociados a esta exposición, su fabricación y utilización fueron restringiéndose progresivamente hasta llegar a su prohibición en España.
¿Qué es el fibrocemento?
El fibrocemento es un material compuesto principalmente por cemento reforzado mediante fibras. La incorporación de estas fibras mejora determinadas propiedades mecánicas del material y permite fabricar elementos resistentes, relativamente ligeros y aptos para múltiples aplicaciones constructivas.
Durante décadas, una de las fibras utilizadas para fabricar fibrocemento fue el amianto. El resultado era lo que técnicamente se denomina amianto-cemento o fibrocemento con amianto.
Este tipo de material tuvo una enorme implantación en España. Se utilizó para fabricar cubiertas, placas onduladas y planas, tuberías, bajantes, canalizaciones, depósitos de agua, conductos y numerosos elementos auxiliares.
Actualmente también existe fibrocemento, pero se fabrica sin amianto, utilizando otras fibras de refuerzo.
Esto significa que encontrar fibrocemento en un edificio no implica automáticamente encontrar amianto. Lo importante es determinar cuándo fue fabricado, qué producto es y, cuando existan dudas, cuál es realmente su composición.
¿Cuál es la diferencia entre amianto, fibrocemento y uralita?
Aunque en el lenguaje cotidiano estos términos suelen mezclarse, existen diferencias claras.
El amianto es una materia prima mineral. Sus fibras se incorporaban a numerosos productos para aportar resistencia mecánica, térmica y química.
El fibrocemento es un material de construcción. Está formado por cemento reforzado con fibras. Históricamente esas fibras podían ser de amianto, mientras que en los productos actuales se utilizan materiales alternativos.
Por último, Uralita es originalmente una marca comercial. La empresa Uralita fabricó durante décadas placas, tuberías y numerosos productos de fibrocemento, hasta el punto de que su nombre terminó utilizándose popularmente para denominar este tipo de elementos con independencia de su fabricante.
Por este motivo, expresiones como «tejado de uralita» o «bajante de uralita» son muy habituales.
La relación puede entenderse de forma sencilla: una placa antigua de uralita puede ser un producto de fibrocemento fabricado utilizando amianto como fibra de refuerzo.
Pero esto no significa que todos los productos denominados coloquialmente uralita tengan amianto ni que todo el fibrocemento lo contenga.
En edificios antiguos, la antigüedad del material es una de las principales pistas para determinar si existe la posibilidad de que contenga amianto.
¿Dónde se utilizaba el fibrocemento con amianto?
El fibrocemento con amianto alcanzó una enorme difusión porque combinaba resistencia, durabilidad, facilidad de fabricación y un coste relativamente reducido.
En España fue uno de los materiales con amianto más utilizados en la construcción. Todavía puede encontrarse en multitud de edificios e instalaciones construidos antes de la desaparición de estos productos del mercado. El INSST señala entre sus aplicaciones habituales las cubiertas, fachadas, tuberías, bajantes, depósitos, conductos y otros elementos constructivos.
Cubiertas y placas onduladas
Una de las aplicaciones más reconocibles son las placas onduladas de fibrocemento utilizadas como cubierta.
Se instalaron masivamente en naves industriales y agrícolas, almacenes, garajes, cobertizos, viviendas y edificaciones auxiliares. También existen placas planas utilizadas en cerramientos, revestimientos y otros sistemas constructivos.
Muchas de estas cubiertas llevan varias décadas expuestas a lluvia, viento, cambios de temperatura, radiación solar y otros agentes atmosféricos.
El paso del tiempo puede ir degradando la superficie del fibrocemento. Además, cualquier intervención sobre una cubierta antigua —por ejemplo, cortar placas, perforarlas, romperlas o desmontarlas incorrectamente— puede favorecer la liberación de fibras si el material contiene amianto.
Tuberías, bajantes y canalizaciones
El fibrocemento también se utilizó ampliamente para fabricar tuberías y bajantes.
Todavía es frecuente encontrar antiguas conducciones de fibrocemento en edificios residenciales, comunidades de propietarios, instalaciones industriales y redes de saneamiento.
Se emplearon, entre otras aplicaciones, para bajantes de aguas pluviales y residuales, conducciones de agua, canalizaciones y evacuación de humos.
Su presencia puede pasar desapercibida porque muchas tuberías están integradas en patios interiores, falsos techos, cuartos de instalaciones o zonas poco visibles del edificio.
Cuando estos elementos tienen que sustituirse durante una rehabilitación o una reforma, es especialmente importante determinar previamente si contienen amianto.
Depósitos de agua
Otra aplicación habitual fueron los depósitos de fibrocemento, conocidos popularmente como depósitos de uralita.
Durante décadas se instalaron para almacenar agua en viviendas, edificios, instalaciones agrícolas e industrias.
Pueden encontrarse en azoteas, cubiertas, cuartos técnicos, patios o instalaciones auxiliares. Muchos han dejado de utilizarse, pero continúan instalados.
Al igual que ocurre con otros elementos de fibrocemento, no debe darse por hecho que un depósito contiene amianto únicamente por su aspecto. Su antigüedad, documentación, posibles marcados y, cuando sea necesario, un análisis del material permiten realizar una identificación más fiable.
Fachadas, cerramientos y otros elementos
El fibrocemento no se utilizó exclusivamente en tejados, tuberías y depósitos.
También pueden encontrarse placas en fachadas, medianeras y cerramientos, así como conductos de ventilación o evacuación de humos, canalones, chimeneas, elementos decorativos, jardineras y otras piezas.
Esta variedad de aplicaciones explica que la presencia de amianto en un edificio antiguo no deba buscarse únicamente en su cubierta.
Ante una reforma, rehabilitación o demolición de una construcción anterior a la prohibición del amianto es importante identificar previamente los posibles materiales afectados por las obras.
¿Cómo saber si un fibrocemento contiene amianto?
Determinar si un elemento de fibrocemento contiene amianto no siempre es posible simplemente observándolo.
La fecha, el aspecto o determinados marcados pueden proporcionar pistas importantes, pero la identificación visual no ofrece por sí sola una confirmación absoluta.
Cuando existe una duda relevante y es necesario conocer con certeza la composición del material, la solución pasa por su correcta identificación y, cuando corresponda, por el análisis de una muestra mediante técnicas apropiadas.
La fecha de fabricación o instalación
La antigüedad es una de las primeras pistas.
En España se fueron introduciendo restricciones sobre diferentes variedades y aplicaciones del amianto durante las décadas anteriores a su prohibición definitiva.
La Orden de 7 de diciembre de 2001 estableció la prohibición de utilizar, producir y comercializar las fibras de amianto y los productos que las contuvieran. Fue publicada el 14 de diciembre de 2001 y entró en vigor seis meses después. Además, se contempló un periodo adicional para comercializar determinados productos fabricados anteriormente.
Por esta razón, 2002 constituye el principal año de referencia, pero no debe utilizarse como una fórmula infalible para identificar un elemento concreto.
Un fibrocemento claramente antiguo debe considerarse sospechoso si no existe documentación que permita demostrar su composición.
También hay que tener en cuenta las reformas. Un inmueble construido, por ejemplo, en los años setenta puede conservar algunas instalaciones originales y tener otras sustituidas décadas después. La antigüedad del edificio no siempre coincide con la antigüedad de cada placa, bajante o depósito.
El aspecto del material
El aspecto puede ayudar a reconocer que estamos ante fibrocemento, pero resulta mucho menos fiable para determinar si contiene amianto.
Los elementos antiguos suelen mostrar tonalidades grises, superficies envejecidas, decoloración, líquenes, musgo, fisuras o erosión después de décadas a la intemperie. Las placas onduladas antiguas tienen además una apariencia muy característica.
Sin embargo, muchos productos modernos de fibrocemento pueden tener formas, colores o texturas similares.
Por tanto, no existe un color, grosor o textura que permita asegurar visualmente que un material contiene amianto.
Tampoco debe rasparse, romperse, golpearse, perforarse o manipularse un elemento sospechoso para intentar identificarlo. Estas acciones podrían provocar precisamente aquello que debe evitarse: el deterioro del material y la posible dispersión de fibras.
Marcados e inscripciones
En algunos productos pueden localizarse marcas de fabricación, códigos o inscripciones que aportan información útil.
El INSST recoge la existencia de placas de fibrocemento identificadas mediante los marcados AT y NT. AT corresponde a tecnología con amianto, mientras que NT identifica tecnología sin amianto.
Si el elemento conserva un marcado claramente legible, este puede ser una pista especialmente útil.
También pueden aparecer nombres comerciales, fabricantes, números de serie u otras referencias que ayuden a determinar la época y las características del producto.
No obstante, muchos elementos antiguos han perdido sus inscripciones debido al envejecimiento o simplemente no tienen un marcado fácilmente visible. La ausencia de una marca determinada no permite concluir por sí sola que exista o no amianto.
Análisis de laboratorio
Cuando es necesario disponer de una respuesta concluyente, el análisis de una muestra del material es el método adecuado para confirmar la presencia de fibras de amianto.
Existen procedimientos específicos para identificar las fibras presentes en los materiales mediante técnicas microscópicas y otros métodos analíticos. El INSST dispone de metodologías específicas para esta identificación.
La toma de muestras también debe realizarse correctamente. Extraer un fragmento por cuenta propia puede romper el material y generar una exposición innecesaria.
Por ello, cuando haya que confirmar la composición antes de una obra, rehabilitación o retirada, conviene recurrir a profesionales con experiencia en la identificación y análisis de materiales con amianto.
¿Es peligroso el fibrocemento con amianto?
La peligrosidad del fibrocemento con amianto está relacionada principalmente con la posibilidad de que sus fibras lleguen al aire y sean inhaladas.
En el fibrocemento, las fibras se encuentran integradas dentro de una matriz de cemento. Por este motivo se considera normalmente un material no friable: mientras se mantiene en buenas condiciones, las fibras permanecen fuertemente ligadas a esa matriz.
Esto supone una diferencia importante frente a materiales con amianto mucho más friables, capaces de liberar fibras con mayor facilidad.
Sin embargo, el fibrocemento puede perder sus condiciones originales debido al envejecimiento, la erosión o las intervenciones mecánicas. El INSST advierte de que incluso un material inicialmente no friable puede aumentar su capacidad de liberación de fibras cuando se encuentra muy degradado.
¿Cuándo se liberan las fibras?
El riesgo aumenta especialmente cuando el fibrocemento se rompe, corta, perfora, lija, tritura o manipula de forma inadecuada.
También hay que tener en cuenta su estado de conservación.
Una placa instalada hace décadas y sometida continuamente a lluvia, heladas, viento, contaminación y variaciones de temperatura puede presentar un deterioro considerable. La erosión superficial puede ir dejando más expuestas las fibras contenidas en el material.
Por tanto, no todos los elementos de fibrocemento con amianto presentan exactamente la misma situación de riesgo.
Entre los factores que deben valorarse se encuentran su estado de conservación, el tipo de material, su ubicación, el riesgo de recibir golpes o manipulaciones y las actuaciones que vayan a realizarse sobre él.
Lo que debe evitarse es intervenir sobre un material sospechoso sin conocer previamente su naturaleza.
¿Qué enfermedades puede causar el amianto?
Todas las formas de amianto están reconocidas como cancerígenas para las personas. La exposición se produce fundamentalmente mediante la inhalación de fibras suspendidas en el aire.
Entre las enfermedades relacionadas con la exposición al amianto se encuentran la asbestosis, el cáncer de pulmón y el mesotelioma, además de otros cánceres y alteraciones respiratorias. La OMS reconoce también su relación causal con cáncer de laringe y ovario.
La asbestosis es una fibrosis pulmonar causada por la inhalación de fibras de amianto.
El mesotelioma es un cáncer que afecta principalmente al revestimiento de determinadas cavidades, especialmente la pleura que recubre los pulmones, aunque también puede aparecer en otras localizaciones.
Una de las características de las enfermedades relacionadas con el amianto es que pueden presentar periodos de latencia muy prolongados. Es decir, pueden transcurrir muchos años entre la exposición y la aparición de una enfermedad.
Por este motivo, la prevención se centra fundamentalmente en evitar que se produzca la exposición.
¿Qué hacer si tengo fibrocemento antiguo?
Encontrar fibrocemento antiguo no significa que haya que actuar de forma precipitada.
El primer paso es no manipularlo innecesariamente.
No debe cortarse, perforarse, romperse, lijarse ni desmontarse para comprobar qué contiene. Tampoco es recomendable realizar limpiezas agresivas que puedan deteriorar su superficie.
Después conviene valorar varias cuestiones:
- cuándo pudo fabricarse o instalarse;
- si existen facturas, proyectos, planos u otra documentación;
- si conserva marcas o inscripciones identificativas;
- cuál es su estado de conservación;
- si va a verse afectado por una reforma, rehabilitación o demolición;
- y si existen dudas que hagan necesario confirmar mediante análisis la presencia de amianto.
Si el material debe ser retirado, sustituido o intervenido y contiene amianto, la actuación tiene que planificarse conforme a la normativa específica.
El Real Decreto 396/2006 establece las condiciones de seguridad y salud aplicables a los trabajos con riesgo de exposición al amianto. El INSST señala que estos trabajos deben ser ejecutados por empresas especializadas inscritas en el Registro de Empresas con Riesgo por Amianto (RERA) y de acuerdo con el correspondiente plan de trabajo cuando resulte exigible.
La prioridad no debe ser únicamente eliminar el material lo antes posible, sino evitar una exposición innecesaria y determinar cuál es la actuación adecuada para su estado y circunstancias.
Preguntas sobre fibrocemento y amianto
Estas son algunas de las dudas más habituales cuando se encuentra fibrocemento antiguo en una vivienda, una comunidad de propietarios o cualquier otro edificio. La respuesta depende principalmente de la antigüedad del material, su estado de conservación y de si va a ser manipulado o retirado.
El uso y comercialización del amianto quedaron prohibidos en España tras la Orden de 7 de diciembre de 2001, cuya entrada en vigor se produjo en 2002. Los trabajos con riesgo de exposición están regulados principalmente por el Real Decreto 396/2006, que establece medidas preventivas, requisitos para las empresas y condiciones para realizar trabajos con amianto. Además, la Ley 7/2022 estableció la elaboración de censos municipales de instalaciones y emplazamientos con amianto y calendarios para planificar su retirada.
No necesariamente. Un material con amianto instalado antes de la prohibición puede permanecer mientras se encuentre en condiciones adecuadas y no haya llegado al final de su vida útil. La necesidad de intervenir depende de su estado, ubicación y de si va a verse afectado por obras, reformas o demoliciones.
La uralita antigua puede contener amianto, ya que durante décadas se fabricaron productos de fibrocemento utilizando estas fibras. Sin embargo, no todo el fibrocemento ni toda la denominada uralita contiene amianto. Los productos más modernos emplean fibras alternativas.
No es recomendable manipular o retirar fibrocemento con amianto como una obra doméstica convencional. Romper, cortar o desmontar estos materiales puede liberar fibras, y los trabajos con amianto están sujetos a requisitos específicos de seguridad, prevención y gestión de residuos.
Su presencia no implica necesariamente una exposición inmediata. Si el material está en buen estado y no se manipula, el riesgo de liberación de fibras es menor. Conviene valorar su estado y, especialmente si está deteriorado o va a verse afectado por obras, consultar con profesionales especializados antes de intervenir.
