Amianto

Retirada de tuberías y bajantes de uralita

Las tuberías y bajantes de uralita son un tipo de conducciones muy utilizadas durante décadas en la construcción, hasta finales del siglo XX. En la gran mayoría de los casos contienen amianto, un material muy peligroso que hoy en día representa un grave riesgo para la salud, especialmente si las tuberías se manipulan de manera incorrecta, se deterioran o se rompen, ya que liberan fibras cancerígenas al aire que pueden ser inhaladas.

Por esta razón, su retirada de forma segura requiere una manipulación profesional obligatoria: conocimientos técnicos, medidas de seguridad estrictas y el cumplimiento de la normativa vigente.

¿Qué es la uralita y enfermedades?

La uralita es un tipo de fibrocemento, un material compuesto por cemento mezclado con fibras minerales. Durante gran parte del siglo XX, estas fibras eran de amianto, ya que aportaban resistencia, durabilidad, bajo coste, aislamiento y fácil instalación.

Gracias a estas características, las tuberías de uralita se emplearon en múltiples aplicaciones: redes de agua potable, sistemas de saneamiento, bajantes de edificios, canalizaciones de drenaje, cubiertas y tejados, .
Su bajo coste y facilidad de instalación hicieron que se popularizaran especialmente entre los años 50 y 80.

El principal inconveniente de la uralita antigua es la presencia de amianto, fibra mineral que no supone problema alguno siempre y cuando este intacta y encapsulada; pero que si se rompe, corta o deteriora, libera unas partículas microscópicas altamente tóxicas que al ser inhaladas se depositan en los pulmones ocasionando enfermedades respiratorias graves, como:

  • Asbestosis: Enfermedad crónica del tejido pulmonar no cancerígena, cuyos síntomas son: falta de aire, tos persistente, sequedad, sensación de opresión en el pecho.
  • Cáncer de pulmón: Tumor maligno que se desarrolla en el tejido pulmonar.
  • Mesotelioma: Cáncer raro y muy agresivo que afecta al revestimiento de los pulmones (pleura) o abdomen. Sus síntomas son intenso dolor torácico, pérdida de peso, tos, dificultad para respirar.

Lo más preocupante es que estos problemas pueden aparecer muchos años después de la exposición, lo que hace que el riesgo sea silencioso pero muy serio.

Riesgos tras la retirada

Aunque el fibrocemento es un material resistente, no es eterno. Su duración suele situarse entre los 30 y 50 años, dependiendo de factores como: condiciones ambientales, presión y uso del sistema, calidad de la instalación, mantenimiento realizado.
Cuando estas tuberías envejecen, aumentan las probabilidades de fisuras y roturas, lo que incrementa el riesgo sanitario.

Las tuberías de fibrocemento con amianto suelen localizarse en construcciones antiguas. Algunos de los lugares más habituales son:

  • Viviendas antiguas: Edificios construidos antes de los años 80 pueden tener bajantes, desagües o tuberías interiores de este material.
  • Naves industriales: Fábricas y almacenes antiguos suelen conservar instalaciones originales con fibrocemento.
  • Infraestructuras públicas: Redes de abastecimiento de agua o alcantarillado en municipios antiguos pueden incluir este tipo de conducciones.
  • Bajantes pluviales: Es muy común encontrar uralita en sistemas de evacuación de agua de lluvia en fachadas y cubiertas.

Determinar si una tubería contiene amianto no siempre es sencillo, pero hay algunos indicios útiles:

  • Antigüedad: si la instalación es anterior a 2002, tiene una alta probabilidad de contener amianto, puesto que su uso fue oficialmente prohibido en esa fecha.
  • Aspecto: suelen tener un color grisáceo apagado o blanquecino, aspecto cementoso y una textura algo rugosa.
  • Estado: grietas, desgaste o roturas que aumentan el riesgo de liberación de fibras.

En caso de duda, lo más recomendable es tratar el material como si contuviera amianto y evitar manipularlo sin protección.

Algunas acciones como: cortar con herramientas eléctricas, golpear o romper el material, manipular en seco sin control del polvo, pueden resultar altamente peligrosas, ya que pueden generar partículas invisibles que permanecen en el aire que al ser inhaladas suponen un elevado riesgo tanto para los trabajadores como para las personas cercanas.

La retirada de tuberías de uralita es especialmente delicada, de ahí que antes de comenzar cualquier trabajo de retirada, es imprescindible preparar adecuadamente la zona y tomar medidas previas:

  • Delimitación de la zona: Se debe restringir el acceso para evitar la entrada de personas no autorizadas.
  • Señalización: Es obligatorio indicar claramente la presencia de amianto y el riesgo asociado.
  • Evaluación de riesgos: Se deben analizar posibles interferencias con otras instalaciones como electricidad, gas o agua.

Procedimiento seguro de retirada

La retirada segura de tuberías y bajantes de uralita, requiere una empresa especializada e inscrita en el RERA, que elaborará un plan de trabajo que ha de ser aprobado y seguirá un protocolo estricto:

  • Humectación constante: Mantener el material húmedo reduce la dispersión de fibras.
  • Corte manual controlado: Se utilizan herramientas manuales en lugar de maquinaria eléctrica para evitar la generación de polvo.
  • Protección del entorno: Se emplean plásticos de polietileno para cubrir y contener posibles residuos.

Equipos de protección individual (EPI): El uso de protección adecuada por parte de los operarios es fundamental para evitar la exposición:

  • Mascarillas de alta eficiencia (tipo FFP3)
  • Monos desechables con capucha
  • Guantes impermeables
  • Calzado de seguridad sin cordones

Todo el equipo utilizado debe considerarse contaminado tras la intervención y ser desechado.

Gestión de residuos con amianto

Uno de los aspectos más importantes es la correcta eliminación de los residuos:

  • Todo el material retirado deben embolsarse en material resistente y sellado.
  • Obligatoriamente debe etiquetarse como residuos peligrosos con amianto.
  • Los residuos solo pueden transportarse a centros autorizados para su eliminación final.

Los materiales utilizados en la limpieza, como plásticos o agua contaminada, también deben tratarse como residuos peligrosos.

Además, al finalizar el trabajo los operarios deben de pasar por una cabina de descontaminación para no propagar fibras.

Importancia de empresas especializadas

La retirada de tuberías y bajantes de uralita no es un trabajo que deba realizarse de forma particular. Existen empresas autorizadas que cuentan con: personal formado específicamente, equipos homologados, protocolos de seguridad certificados, permisos para la gestión de residuos peligrosos.

Contar con profesionales garantiza que el proceso se realice sin riesgos y conforme a la legislación. En España, el uso del amianto está prohibido desde 2002, y su manipulación está regulada por normativas estrictas. Estas leyes obligan a:

  • Identificar materiales con amianto
  • Notificar los trabajos de retirada
  • Proteger a los trabajadores
  • Gestionar correctamente los residuos

El incumplimiento de esta normativa puede acarrear sanciones importantes, además de riesgos para la salud pública.

Conclusión

La retirada de tuberías y bajantes de uralita es una intervención necesaria en muchos edificios antiguos, pero también una de las más delicadas. El amianto, presente en estos materiales, representa un peligro serio si no se manipula correctamente.


Por ello, es fundamental actuar con precaución, evitar intervenciones improvisadas y confiar siempre en empresas especializadas. Solo así se puede garantizar la seguridad de las personas y el respeto por el entorno.

En definitiva, eliminar correctamente este tipo de instalaciones no solo mejora las condiciones de un edificio, sino que también protege la salud de quienes lo habitan y trabajan en él.